“Entonces el reino de los cielos será semejante
a diez vírgenes que tomando sus lámparas,
salieron a recibir al Novio.
Y cinco de ellas eran insensatas, y cinco prudentes.
Porque las insensatas, al tomar sus lámparas,
no tomaron aceite consigo,
pero las prudentes tomaron aceite
en frascos junto con sus lámparas.
Al tardarse el Novio, a todas
les dio sueño y se durmieron.
Pero a medianoche se oyó un clamor:
‘¡Aquí está el Novio! Salid a recibirlo.’
Entonces todas aquellas vírgenes
se levantaron y arreglaron sus lámparas.
Y las insensatas dijeron a las prudentes:
‘Dadnos de vuestro aceite, porque
nuestras lámparas se apagan.’
Pero las prudentes respondieron, diciendo:
‘No, no sea que no haya suficiente para nosotras
y para vosotras; id más bien a los que venden
y comprad para vosotras.’
Y mientras ellas iban a comprar, vino el Novio,
y las que estaban preparadas entraron con Él
al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Después vinieron también las otras vírgenes,
diciendo: “Señor, Señor, ábrenos.”
Pero respondiendo Él, dijo:
“En verdad os digo que
NO OS CONOZCO.”
El Libro Mágico de mi Maestro
“El Cuento del Embustero”, capítulo 25