“Por tanto,
habiendo sido justificados por la fe,
tenemos paz para con Dios
por medio de nuestro Señor Jesucristo…
Por consiguiente, no hay ahora condenación
para los que están en Cristo Jesús,
los que no andan conforme a la carne
sino conforme al Espíritu.
* * *
Porque estoy convencido
de que ni la muerte, ni la vida,
ni ángeles, ni principados,
ni lo presente, ni lo por venir,
ni los poderes,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada
nos podrá separar del amor de Dios
que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
El Libro Mágico de mi Maestro
“La Carta a la Gran Urbe”, capítulos 5 y 8